Crónicas del Anáhuac · Álbum 02 · Track 05

La Ninfa, el Duende y Yo

RLD ENSEMBLE

Español Álbum: Duendes y Brujas
(sonido de agua y viento, muy bajo)
Caminé sin rumbo al caer el sol entre helechos húmedos y una vieja señal el viento se hizo canto, la hiedra se movió y en un claro de lunares ella estaba al despertar
Sus cabellos de rocío, sus pies sobre el musgo gris me miró sin decir nada, me ofreció un jazmín bailamos sin tocarnos, con la luna sobre mí la ninfa del bosque me enseñó a sentir
Y sentí la savia correr como volcán cada árbol fue testigo de mi sed de paz pero no sabía que en la sombra alguien más vigilaba el río, el roble, el agua y el azar
Entonces un crujido detuvo nuestro aro no era bestia ni rama rota por el viento era un duende pequeño, de ojos de estaño con bastón de raíz vieja y voz de aguacero
Ninfa —dijo— no lo lleves más allá del claro los humanos queman todo lo que juran cuidar ella soltó mi mano, y el duende señaló un lagarto que bebía en el arroyo de un manantial sin mal
Y sentí la culpa antes del error él protege el río de mi propio ardor el duende me miró —no con rencor— con el peso de los siglos y una rama de albor
Forastero —dice el duende— puedes quedarte un día pero olvida que la ninfa calmará tu sed de herida el bosque no es refugio para el que busca olvido sino espejo donde el hombre aprende a ver su olvido
La ninfa entonces canta una canción sin pueblo y el eco de los chopos se vuelve crudo y bello yo supe que ese encuentro no era para siempre era un parto de raíces entre el tiempo y el silencio
Y sentí la tierra abrirse en mi interior ninfa y duende juntos me enseñaron su dolor no se puede amar un árbol si se teme al calor ni cruzar el río si se odia el verdor
Ahora llevo una bellota en el bolsillo del pantalón y sé que el duende me vigila cuando toco una canción
La ninfa del bosque aún me habla cuando el humo de la ciudad no puede contra el recuerdo de su abrazo vegetal.
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